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Academia Fennet (Aire)

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Academia Fennet (Aire)

Mensaje por Elliot Fennet el Dom Mayo 22, 2011 1:39 pm

Aquí les narraré la historia de un niño al que crié como mi hijo…

24 de noviembre de 1941
Este es el día en el que nació la “Monstruosidad”. Un niño de familia rica y de gran prestigio social, sus padres no lo aceptaban y ni lo querían ver, lo detestaban. ¿Por qué? Porque él niño había nacido con unas alas, si alas que parecían ser de ángel, pero lo extraño es que había nacido con esa particularidad y lo peor era que odiaban su existencia.

¿Quién soy? Soy una persona que estuvo muy cerca de esos acontecimientos y la que crió a aquel niño a quien llamaron Elliot Fennet, un niño que haría muchas cosas en su vida.


20 de mayo de 1942
Han pasado seis meses desde que Elliot nació, su madre niega a verlo al igual que su padre, yo lo he estado cuidando con mi vida, y lo he amado como nunca, el es un chico muy inteligente y ha aprendido cosas muy rápido, es extraño ver a un niño así, pero estoy orgullosa de tener que cuidarlo.

Pero muchas cosas han sucedido también desde que nació, cosas inexplicables, es posible… que estemos Elliot y yo en una habitación y que todas las ventanas estén cerradas, y que haya una ventisca adentro de la habitación… ¡Es muy extraño! Pero me ha sucedido y antes no sucedía, solo desde que llego Elliot.

Aunque disfrutaba de esas situaciones, me parecía que algo ocultaba el nacimiento de Elliot, sus alas y las repentinas ventiscas en habitaciones cerradas, solo hacían crecer mi curiosidad por saber que era lo que pasaba, pero como decía solo hacía aumentar mi curiosidad…


04 de diciembre de 1950
Elliot había cumplido diez años de edad, y sus alas al igual que él, habían crecido, era espectacular… desde mi punto de vista, la gente no se acercaba a el por qué le tenían miedo, sus padres lo abandonaron y me dejaron a mí, la sirvienta de su familia de su cuidado completo.

Hoy, estábamos paseando por la plaza de la ciudad y ¡Sucedió algo que respondió a todas mis dudas! Aquel joven al que llamaba "hijo" , con un suave y ligero movimiento de sus alas fue capaz de crear un pequeño tornado que arrasó con una gran parte de la plaza; en un intento desesperado de protegerme a mí y protegerse el mismo de la gente que nos atacaba cuando íbamos caminando.

Desde ese momento no volvimos a poner un pie dentro de aquel lugar nunca más, por temor a lo que quisieran hacer después los habitantes que ahora nos veían con ojos llenos de odio.


17 de Septiembre de 1956
A Elliot poco le faltaba para cumplir los 16 años de edad y con esto la gente llegaba a la cúspide de su odio y temor hacia él. Comenzaba a comportarme de manera paranoica, temía por lo que las personas de la ciudad fueran ser capaces de hacer al ser cegadas por el miedo que sentían a lo desconocido. A pesar de esto Elliot parecía no temer del todo.

A horas ya entradas de la mañana, Elliot regreso a casa con una "gran y agradable noticia" según era lo que me decía. Fue cuando los vi entrar, cuatro jóvenes de diferente edad y físico cada uno llegaron a nuestra puerta; estos jóvenes no parecían comunes y corrientes, al menos no lo parecían a primera vista. Uno de ellos eran hombre, y las demás eran hermosas señoritas, así mismo una más grande que la otra.

Elliot se sentía extasiado ante la situación, lo notaba en su forma de hablar y su comportamiento. Parecía ser que había encontrado quienes le aceptaran por lo que era. Recuerdo haberme sentido aliviada por un momento, pero después llego a mi cierta sensación de inseguridad por lo que acontecería. Esperaba que mi presentimiento fuera simplemente una falsa alarma.


09 de Octubre de 1956
Elliot ha estado juntándose con aquellos extraños jóvenes. Me sentía feliz por el ya que había encontrado con quienes entablar una conversación, una amistad. Pero aún así sentía que algo no estaba del todo bien, la mirada de dos de los jóvenes me hacían sentir temerosa, como si tramaran algo que era nada bueno. La paranoia volvía de nuevo.


23 de noviembre de 1956
Había ido al mercado a comprar todo lo necesario para festejar el cumpleaños número 17 de Elliot. No obstante tuve que ir encubierta por petición de mi hijo, y que buen consejo me había dado. Por todos lados podía escuchar hablar de las cinco "monstruosidades" que ahora acechaban la ciudad.

La señora de las flores hablaba con el panadero con temor en su voz, el carnicero hablaba con el pescadero sobre hacer algo al respecto, incluso el padre y los demás miembros del clérigo que se encontraban ahí hablaban de que había que deshacerse de las bestias.

Regresé corriendo a casa, no soporte la idea de tener que oírles hablar sobre sus planes para lincharnos. Si realmente existía un dios, agradecía con toda el alma que Elliot no se encontrará en casa ahora, ya que por primera vez en la vida me puse a llorar de miedo.


24 de noviembre de 1956
Elliot se encontraba feliz por el manjar que se había preparado, invitamos a aquellos cuatro jóvenes para que nos acompañaran al festejo, pero sólo llegaron dos de las jovencitas. Aún así mi hijo parecía no verse tan desanimado del todo por aquello. "Ellos llegaran, tarde pero lo harán. Estoy seguro", fueron las palabras que uso para no decaerse el mismo y yo al mismo tiempo.

El tiempo corrió así también como nuestra celebración. Nunca le había visto tan lleno de júbilo ahora, que hasta sentía la necesidad de derramar lágrimas de alegría por verle así. Entre gritos, baile y comida las horas se fueron volando hasta que entro la noche a nuestro festejo. Aquellas jovencitas se nos acompañaban se quedaron dormidas los aposentos de Elliot.

Mientras tanto yo recogía todo lo que habíamos tirado, tocaron a la puerta con brusquedad. Asustada me abrí camino hacia la puerta, abriéndola poco mientras me asomaba a ver quiénes eran. En mi puerta se asomaron los jóvenes restantes del grupo, aquel enigmático muchacho y la joven de largo cabello y con cierto vacío en sus ojos. "Lamentamos llegar tarde, teníamos que ocuparnos de algo", diciendo lo último en un tono cáustico. Tenía miedo de lo que hubiera pasado.


27 de noviembre de 1956
Tres días habían pasado desde aquella noche y aún no había salido de casa. Elliot siguió con su vida como si nada hubieran dicho los jóvenes, pero yo sabía que algo andaba mal con todo este ambiente simplemente no sabía qué era lo que estaba de mal

Armada de valor decidí salir a visitar la plaza, pocos fueron los pasos que di para ver que nadie se encontraba afuera, en realidad eran pocos los que paseaban por ahí y todos iban con la misma carrera. No comprendía lo que estaba pasando.

Intente hablar con la señora de las flores, pero lo único que pude alcanzar a escucharle antes de que saliera corriendo fue: "No puedo dejar que me vean, dijeron que se desharían de cualquiera que vieran afuera". Entonces si había pasado algo malo, esto iba sólo de mal en peor...


05 de Diciembre de 1956
Han pasado días desde la última vez que hable con Elliot. Trate de advertirle que algo andaba mal con aquellos jóvenes, lo que eran, lo que pasaba en el pueblo, estaba segura que estaban relacionados.

Ahora no era paranoia, era lo que realmente pasaba. Elliot se molesto demasiado cuando hice esto, nunca le había visto tan enojado por algo, nunca en la vida había intentado elevar su voz contra mí.

Me duele de sobremanera lo que sucede, no sólo por lo que está pasando en el pueblo, sino en el ser que se está convirtiendo mi hijo. Hoy es el primer día de que temo en que se pueda convertir en un "monstruo" como alguna vez le llamaron de pequeño...


14 de Diciembre de 1956
Tengo miedo, Elliot se está comportando de una manera extraña, ya no es el hermoso e inocente ser que eran ante mis ojos, se había convertido en un ser diferente ahora era más ambicioso pero además que se volvía menos intolerable.

Trate de hacer las paces con el pero no resulto del todo bien. Llegamos a un punto que dos de aquellos jóvenes, los que se habían quedado dormidos en su habitación, tuvieron que intervenir para que no pasara a mayores.

Ahora mismo estoy viendo como mi hijo parte, se lleva una maleta con todas sus cosas y yo no puedo hacer o decir nada al respecto. Sólo pido que Dios le acompañe y le haga bien, que le proteja de los demás, pero sobretodo, que lo proteja de sí mismo.


24 de Noviembre de 1967
Hoy es el día que al ser que llame alguna vez "hijo" cumple 26 años. Desde que fue de casa no le he visto y no he sabido mucho de él, solamente lo que he podido escuchar de la gente de la ciudad. Los últimos años no han pasado en vano, tantas cosas han cambiado desde la última vez que supe de los cinco jóvenes. Por lo visto cada uno ha decidido tomar caminos separados, las riñas y pleitos que se ocasionaron entre ellos no sólo les afectaron a sí mismos sino también a los demás habitantes de Cinister.

He escuchado de varias personas que en estos años han aparecido jóvenes con extraordinarios poderes, me parece que eran iguales de cierta forma a los que tenía (o probablemente aún tiene) mi hijo Elliot. Escuche que él les ha dado abrigo en lo que parece ser una escuela, menos mal mis suplicas no fueron en vano.

Me hubiera gustado hablar con el de nuevo, por última vez. Ahora me encuentro tumbada por una seria enfermedad, el doctor me ha dicho que no me quedan muchos días más de vida ahora. Elliot no sabe nada al respecto.

No importa, mientras él sea feliz no necesita saber de mí. Espero y ojala siga siendo aquel joven que una vez conocí, que en el fondo se que aún es alguien amable y gentil. Mientras tanto, yo descansare en este mi lecho y cerraré mis ojos nuevamente, esperando algún día poder ver de nuevo a mi hijo y ver una inocente sonrisa en su rostro. Hasta entonces, le doy mi fuerza y que le acompañe Dios en todo momento. Ese es mi deseo para él...
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